CAPÍTULO
VII
ORIENTACIONES
Y CONSEJOS SOBRE LOS TRABAJOS, PENAS Y SUFRIMIENTOS DEL CAMINO DE PERFECCIÓN
1. Sufrid
penas y dolores por el Señor pensando que el sufrir es desclavar a Jesucristo
de la cruz para ponerle en un trono dentro de vuestro corazón.
2. Haced
siempre las obras y servicios que sean más cruz y menos deseados.
3. Padeced
con resignación y con alegría las injurias, ofensas y todas las
faltas del prójimo; perdonad por amor a los que os las hacen, imitando
a Jesucristo, que nunca ha dejado de amar a la humanidad, a pesar de nuestras
continuas ofensas, y tened por amigos a los que os ofenden al ver en sus ofensas
solamente la parte positiva que ellas os producen: fortalecimiento de virtudes
y aumento de amor a Dios y al prójimo.
4.
Haced penitencia envidiosas sanamente unas de otras, porque
al doblegar y desmayar al cuerpo fortaleceréis y adelantaréis
al alma en su camino de perfección.
5. Purgad
vuestras almas pues hasta que no las purguéis de todos los apetitos
por las cosas del mundo, no estaréis limpias, vacías y libres para
alcanzar y entrar en el estado de contemplación.
6. Padeced
mortificaciones, penitencias, trabajos y sequedades y ello os ayudará
a limpiar y enriquecer vuestras almas y a entender la sabiduría de Dios.
7. Sabed
que los sufrimientos por hacer la voluntad de Dios producen un gran gozo
de manera que apenas se siente el dolor y se desea cada día padecer más
y más sin esperar nada a cambio. Además estos sufrimientos por amar
y servir a Dios y al prójimo os darán consuelo, paz, aumento de
virtudes y mucha fortaleza.
ORACIÓN
¡Oh,
Dios mío! Al dolor insufrible que me produce tu ausencia no le encuentro
remedio y todo cuanto pienso y hago me produce más dolor y presiento que
no curaré hasta que clara y enteramente alcance, por transformación
de amor, gozar de Tu divina presencia.