CAPÍTULO
X
RECOMENDACIONES
SOBRE EL CAMINO DE PERFECCIÓN
1.
Pedid al Señor, que es todo amor y misericordia,
para que os dé fuerza, ayude e ilumine para buscar, encontrar y progresar
en el camino de perfección que lleva a la unión con voluntad de
Dios, sin cuyas mercedes, os será imposible a solas alcanzar.
2.
Caminad vacías porque el camino de perfección
hacia la unión de amor con Dios sin desasirse totalmente de los apetitos
por las cosas del mundo produce oscurecimiento, peso, fatiga, tormento y estrechez
en el alma, pero cuando alcancéis un mayor grado de perfección,
la oscuridad se os hará luz y la muerte será vida.
3. Continuad
perseverando y no perdáis la fe cuando os parezca que no avanzáis
en el camino de perfección, pues tened presente que, al principio,
el caminar resulta más lento y difícil debido a que las miserias
de este mundo que lleváis encima pesan mucho y tardan en desasirse.
4.
Sabed que el camino de perfección que os conducirá
a la unión con Dios es un camino de oración, penitencia y servicio
duro y dificultoso en sí mismo, pero lo es más cuanto más
cargadas vayáis de las miserias de este mundo; sin embargo, la bondad,
gracia y misericordia de Dios hacia los que le aman de verdad lo hacen cada día
más recto, ancho e iluminado.
5. Haced
el camino de purgación asistidas por la oración, recogimiento, ayuno
y penitencia, porque son absolutamente necesarios para perfeccionar el alma
y la perfección del alma es necesaria para alcanzar la unión de
amor con Dios.
6. Transformad
la vereda de las religiosas principiantes en un camino de perfección ancho,
recto y llano mediante el recogimiento, penitencia, oración, obras de caridad,
sufriendo con alegría los trabajos y sacrificios de la vida como religiosas
y no sintiendo apego a los gozos y deleites de la vida terrenal.
7. Recordad
que sois vida y muerte en equilibrio ya que la vida está mezclada de
muerte necesaria para vivir y la muerte, el miedo a morir, anima a vivir para
no morir. Pero para vosotras que aspiráis a ser almas perfectas, la
vida terrenal es, además, un camino de perfección y la muerte
será el paso a la liberación de vuestras almas del cuerpo terrenal
para que podáis pasar a gozar de la verdadera nueva vida.
8. Sabed
que al principio del camino de perfección, la penitencia, el recogimiento
y la conciencia en alerta son necesarios para abrir el camino para que suceda
la meditación; luego, cuando avancéis en el grado de perfección,
la meditación sucede de forma natural y espontánea.
9. Pedid
y dad gracias a Dios por haceros el camino de perfección ancho, llano y
recto para que vuestras almas no tropiecen o resbalen.
10.
Sabed que en el camino de perfección lo más esencial
es conoceros a vosotras mismas y para conoceros a vosotras mismas debéis
dirigir vuestra conciencia al centro más profundo de vuestro ser.
11. Asumid
con fortaleza y alegría que en el camino de perfección no tendréis
descanso y que cuantos mayores grados de perfección alcancéis,
más miserables y pecadoras os sentiréis al compararos con la grandeza
y gloria de Dios.
12. Haced
el camino de perfección con la seguridad de que el amor misericordioso
de Dios os dará salud y fuerza en el alma para que podáis soportar
las manifestaciones de grandeza y gloria que Dios os infundirá con
cierta claridad a cuantas de vosotras alcancen a unirse a Dios en matrimonio espiritual,
en perfecta unión de amor con Dios. Y desde ese mismo instante, vuestra
vida de perfección por transfiguración de amor será más
divina que humana.
13.
Sabed que lo que conocéis como camino de perfección,
que lleva al estado de unión de amor con Dios, es un proceso espiritual
inexplicable con palabras de la tierra, y aunque el que lo experimenta lo
siente claramente y después le quedan en el alma sus efectos, sin embargo,
no lo sabe decir para hacerse entender, ni tampoco el ser humano tiene capacidad
para poder entenderlo. Así que las personas que han tenido esa experiencia
y los directores espirituales tratan de comunicárnoslo indirectamente en
forma de metáforas o ejemplos para dar a conocer algo de lo mucho que se
siente en el instante supremo de la unión con Dios en el cual, al alma
se le pierden los sentidos y potencias y al cuerpo se le disminuyen o paralizan
las funciones vitales, para poder estar a solas con Dios.
14.
Buscad consuelo y apoyo en las hermanas que os acompañan en
el camino de perfección que tiene tantos altos y bajos, porque la perfección
y los deseos de servir a Dios os elevarán el alma hacia los cielos
y de aquella grandeza y gloria en la que participaréis, bajarán
vuestras almas penando con la consideración de lo poco que sois cuando,
sin pasión, os conozcáis.
15. Pedid
que el amor de Dios habite en vosotras, ilumine vuestra voluntad y entendimiento,
para salir de las tinieblas que son el pecado, y entrar y progresar en
el camino de la luz, camino de perfección, que os llevará a la unión
con Dios.
16. Caminad
como si sólo existiese en este mundo Dios y vosotras; así ningún
obstáculo se interpondrá en vuestro camino de perfección.
Caminad meditando: Tú y yo solos. Solos Tú y yo.
17. Haced
el camino de perfección sin la carga pesada de los apetitos del mundo y
caminaréis ligeras, rectas y sin tropezar.
18. Sabed
que no hay camino de perfección sin cruz y si no lleváis
vuestra propia cruz de Cristo no alcanzaréis la gloria de Dios.
19.
Salid de vosotras mismas para encontraros.
20.
Pedid ayuda y el Señor os dará luz, gracia, fortaleza
y resignación para que podáis soportar los trabajos y sacrificios
que os esperan en el camino de perfección, sin cuya ayuda sería
insufrible.
21. Sabed
que solamente alcanzaréis la perfección cuando logréis vaciar
el alma de las cosas del mundo y del apetito por ellas, no sintiendo nada por
nada, porque así las tentaciones no encontrarán materia donde
agarrarse y caen al vacío, y en vuestras almas vacías, limpias y
adornadas de virtudes sólo crecerá el amor a Dios.
22.
Sabed que lo esencial en el camino de perfección tenéis
que buscarlo dentro de vosotras mismas, pero ser vosotras mismas conlleva soledad;
por eso, la mayoría de las personas no buscan conocerse a sí mismas.
23.
Sabed que encontraréis unas etapas del camino de perfección en las
cuales desearéis morir de sufrimiento o de martirios para ir a gozar claramente
de la presencia de Dios, pero cuando alcancéis mayor perfección
desearéis vivir hasta el final de los tiempos para poder amar y servir
al Señor, evitando que sea ofendido, y para salvar más almas.
24.
Buscad el mayor grado de perfección sin descanso, porque
sabed que siempre hay algo mejor que lo mejor.
25.
Asumid voluntariamente que vuestros gozos sean padecer penitencias,
vuestros contentos sufrir ayunos, vuestros consuelos hacer buenas obras con
sacrificio y vuestra paz, fortaleza y aumento de virtudes el practicar los
sacramentos y la oración en recogimiento.
26. Empezad
el camino de perfección negando el gusto por todas las cosas del mundo,
principiando por las que tenéis hasta que lleguéis a la perfección
de no sentir ni el deseo o apetitos de ellas que es cuando vuestras almas
quedarán verdaderamente vacías y preparadas para alcanzar el estado
de unión con Dios, conocer su grandeza y gloria y recibir los efectos que
os infundirá en el alma el gozar de la presencia de Dios.
27. Sabed
que al iniciar el camino de perfección, el viaje interior, tenéis
que renunciar a las cosas del mundo para no llevar tan pesado equipaje, y para
buscar lo esencial, que es encontraros a vosotras mismas para luego alcanzar la
unión de amor a Dios. Pero no sólo habéis de renunciar
a la parte externa, al mundo, sino que tenéis que renunciar a la parte
interna que es la mente, donde puede existir ira, avaricia, materialismo, envidia
y pensamientos, para quedaros vacías absolutamente, para meditar de
tal forma que viváis en el mundo, pero el mundo no viva dentro de vosotras.
En este estado sucede la meditación en perfecto vacío, y todo
se transforma en amor.
28.
Caminad hacia el interior de vosotras mismas y deshaceros de las cosas
del mundo que nublan vuestras almas, y en lo más profundo e interior
de vuestro ser encontraréis a Dios, porque las buscadoras sois el final
del camino lo buscado.
ORACIÓN
¡Oh,
Dios mío! Qué
grandes beneficios me habéis hecho, qué dulces favores ha recibido
de vuestras bondadosas y misericordiosas manos en esta enfermedad que sufro
gustosa y que es el camino de cruz que me lleva a Vos.
¡Oh,
Dios misericordioso! Tú eres mi protector, mi salvador, mi redentor,
mi luz, mi guía, mi apoyo, mi socorro, mi fortaleza, mi paz y consuelo.