CAPÍTULO
XI
CONSIDERACIONES
SOBRE LOS SENTIDOS Y POTENCIAS
1. Gobernad
vuestros sentidos y potencias con sabiduría y prudencia.
2.
Procurad que vuestros sentidos y potencias se adelanten
a los pasos que deis para caminar con seguridad hacia la unión de amor
con Dios.
3. Purgad
los sentidos y potencias del alma de los apetitos y pasiones que os impiden alcanzar
la perfección de la vida espiritual de la unión con Dios que será
para vosotras como gozar de la gloria en esta vida. Sabed que esta perfecta
unión de amor con Dios es la muerte de la muerte de esta vida terrenal
para nacer a la nueva vida espiritual.
4. Haced
que vuestra voluntad sea una con la de Dios, no sólo para llenaros
de su amor y amarle con la voluntad que Dios os ama, sino para vencer ayudadas
por Dios los sentimientos que os aflijan.
5.
Sabed que estar vivas a Dios significa estar vivas
a la vida.
6. Sabed
que Dios no está escondido, ni vosotras estáis ciegas pero podéis
tener los ojos vendados por pensamientos, deseos, apetitos, imaginaciones,
sueños y melancolías.
7.
Sabed que al dolor que hoy nos aflige, hacemos siempre
más caso que al dolor pasado y que al dolor que no ha venido, aunque a
éstos los tengamos en la imaginación por más grandes, pero
procurad que no os ocupe el dolor presente todos los sentidos y os haga perder
las potencias del alma.
8.
Sabed que la voluntad del alma es estrecha, pero Dios
con un toque de amor divino dilatará y fortalecerá vuestras almas
llenándolas de ánimo, gracia y amor.
9.
Sabed que la comunicación del alma con Dios es música
callada o celestial a los sentidos y potencias naturales, es silencio sonoro que
el alma recibe en soledad con los sentidos y potencias vacíos a todas
las cosas del mundo y es recibir pasivamente sabiduría, aumento de virtudes,
luz, paz, fortaleza y más deseos de amar y servir.
ORACIÓN
¡Oh,
Señor mío! Qué lástima que las criaturas embobadas
ocupen sus sentidos y potencias en cosas que no duran y que pasan dejando
resabios de vanidad y confusiones, pudiendo gustar de lo que eternamente dura,
se goza sin achaques y de lo que es bienaventuranza, aunque no total, porque
no veo Tu presencia claramente, solamente vislumbro Tu grandeza y gloria,
pero sí siento y recibo los efectos de tu Divinidad.