CONSIDERACIONES
SOBRE LOS DESIGNIOS DE DIOS
1. Sabed
que los designios de Dios son un misterio para los humanos; así
que en los momentos difíciles del camino de perfección rogad a Señor
para que os ayude con su gracia y misericordia a sacar obras buenas de los propios
males o a convenir en éxitos las aparentes derrotas.
2. Sabed
que el hecho de que una de vosotras reciba más dones y mercedes del Señor
no significa que es más virtuosa que las demás compañeras,
porque el juicio de Dios y sus designios son secretos y no se rigen por los
criterios de los humanos.
3.
Sabed que la providencia de Dios, con sus secretos
designios, permite que no siempre a la hora de que recibáis premios, éxitos,
cargos y prestigio, se obre conforme a los méritos y la justicia de
este mundo.
4. Sabed
que el alma solamente desea llegar a ver a Dios cara a cara para conocer y
gozar claramente de la grandeza y gloria de Dios y para que le infunda sus
secretos y misterios.
5. Sabed
que el Señor está presente en vuestras almas siempre, aunque no
se manifieste totalmente su presencia, ni tan siquiera a las almas más
perfectas, porque vuestra condición humana no lo resistiría; por
ello, vuestras almas estarán siempre en un sin vivir por el deseo de
ver claramente su Divinidad y poder recibir la gloria del cielo en esta vida.
Pero este conocimiento espiritual sobre la grandeza y gloria de Dios lo recibiréis
de forma infundida pasivamente y solamente los designios de Dios, de forma secreta,
lo puede infundir.
6.
Sabed que Dios os infundirá los secretos y verdades
de su Divinidad con todos sus efectos a aquéllas de vosotras que alcancen
el mayor grado de perfección de unión con Él. Y sabed
que este conocer de forma encubierta de la grandeza y gloria de Dios no tiene
porqué coincidir con los criterios que los seres humanos tenemos sobre
tal o cual alma espiritual o perfecta con fama de virtuosa o santa que estimamos
merece recibir dones y mercedes de Dios.
7. Sabed
que el hecho de no recibir de Dios lo que pidáis y deseáis no os
debe causar desánimo, pues el Señor os concederá muchas
mercedes y dones por otro camino secreto, que será siempre el camino que
más os conviene en ese momento, y que vosotras debéis aceptar
con gusto y alegría; y dad muchas gracias a Dios por las mercedes y dones
recibidos como los más convenientes y necesarios.
ORACIÓN
¡Oh,
Dios mío! Todo el infierno quisiera, si fuera posible y de Tu agrado,
purificar y hacerlo muy hermoso y muy santo para ofrecerte los demonios hechos
Celestiales Espíritus, y los condenados hechos almas purísimas que,
arrepentidos de haberte ofendido y con dolor de no haberte amado, se abrasasen
ahora en el amor de tu bondad y misericordia. Señor, me ofrezco para padecer
por los que te ofenden como forma de desagravio.