CONSEJOS
PARA CAMINAR CON VERDAD, SABIDURÍA Y PRUDENCIA
1. Pedid
al Señor os instruya el corazón para poder obrar con sabiduría,
prudencia, justicia y amor.
2. Orad
pidiendo a Dios sabiduría para conocer su voluntad.
3. Sed
prudentes, porque la prudencia os hará reservadas y reflexivas en el
hablar y la sabiduría en el obrar.
4.
Pedid al Señor sabiduría y prudencia
para obrar en todo conforme a su santa voluntad y para apartaros de todas
las cosas de este mundo que conducen al mal.
5. Sed
prudentes, porque la sabiduría crece en el corazón de los prudentes
y la sabiduría os instruirá para obrar bien incluso a las religiosas
virtuosas que se tengan por más ignorantes.
6. Vivid
vuestras vidas siendo modélicas en todos sus extremos y consagradas por
completo al amor y servicio de Dios y del prójimo, y el Señor
os premiará con dones tan especiales como la sabiduría, la prudencia
y la santidad.
7. Sabed
que las pasiones de la voluntad arrastran a las otras potencias y finalmente
al alma toda, que se queda sin libertad y paz para recibir la sabiduría
de forma natural o sobrenatural necesaria para que alcancéis la unión
de amor con Dios.
8. Profundizad
en el conocimiento de la mística, porque mediante la mística
se conocen y gustan, por amor, las verdades divinas.
9. Instruid
vuestras almas con la ayuda de Dios para ser sabias y con la sabiduría
alcanzaréis la verdad y la verdad os hará libres para elegir
el buen camino. Y este camino de perfección consiste en vivir sufriendo
para vencer al pecado y vivir amando y sirviendo a Dios y al prójimo con
buenas obras.
10. Sabed
que es más sabio el ignorante a quien Dios gobierna que el sabio que
mucho estudia.
11.
Instruid y cultivad la sabiduría para que no se os pierda y
cuanto más sepáis, más os daréis cuenta de lo mucho
que ignoráis.
12. El
amor a Dios os infundirá pasivamente la sabiduría divina y
ésta más amor a Dios.
13. Proclamad
la verdad para iluminar, endurecer y fortalecer vuestras vidas.
14.
Caminad hacia la perfección con la verdad y os sentiréis humildes,
poca cosa y no le daréis valor a los bienes y placeres de este mundo.
Si hacéis lo contrario, estaréis caminando con la mentira.
15. Procurad
formaros mediante los buenos consejos e instrucciones de los ancianos y maestros
y sentencias de los sabios, para alcanzar la sabiduría y la prudencia
que son los dones más útiles y valiosos que Dios concede a las almas
virtuosas, para que logren alcanzar la perfecta unión de amor con Él;
porque la sabiduría os hará conocer, desarrollar y aumentar la humildad,
la verdad, la equidad, la paz, la templanza, la caridad, la misericordia, la cordura,
la rectitud y el amor a Dios y a prójimo.
16. Haced
honor a la verdad siendo vosotras mismas en todas las circunstancias de la vida
y procurando que vuestros sentimientos y virtudes se vean reflejados en vuestras
palabras y actos.
17. Sabed
que sólo la verdad os liberará y que todo lo demás crea ataduras
y que para conocer la verdad tenéis que vivirla y alimentaos con
ella para que forme parte de todo vuestro ser.
18.
Sabed que cuando vuestras almas beban de forma infundida la sabiduría
de Dios os olvidaréis de todas las cosas del mundo y os parecerá
que lo que antes sabíais, con la sabiduría infundida, es pura ignorancia.
19.
Haced compatible el amar, honrar y servir a la verdad con la
bondad, la misericordia y la caridad hacia los que viven en el error.
20.
Sabed que la verdad, que es la base de todo valor moral, os iluminará
y os impulsará a hacer buenas obras. Así que pedid al Señor,
que es la infinita verdad, que os infunda el conocimiento de la verdad de las
cosas.
21. Testimoniad
valientemente la verdad pensando, honrando y diciendo la verdad a la que todas
las criaturas tienen derecho, cumpliendo así el mandato de Jesucristo
y también para que contrarrestéis los efectos de las mentiras.
22.
Haced honor a la verdad siendo vosotras mismas en todas las
circunstancias de la vida y obrando exteriormente ante los demás de acuerdo
a como interiormente pensáis y amáis.
23.
Sabed que la verdad os iluminará las cosas oscuras,
os aclarará las materias turbias y os hará fuertes; pero esta fuerza
de la verdad, sin embargo, si es verdaderamente infundida por Dios, os hará
al mismo tiempo sentiros humildes.
24.
Caminad en todas las actividades de la vida con la verdad para que vuestra
vida como religiosas franciscanas sirvan de fermento, sal y luz del reino de la
verdad o reino de Dios.
ORACIÓN
¡Oh,
Dios mío! Llevadme con Vos o dadme más que padecer, porque vida
de penas con tantos consuelos no es de esta tierra, donde tantos males afligen,
y yo singularidades no busco, mi Dios.
No quiero trabajos con gusto en
ellos, ni quiero gustos sin penas. Quiero lo que queréis que quiera.
Quered, mi Dios, que yo os quiera y sirva como gustáis de ser amado y servido.