1.
Meditad sobre qué pasaría, hermanas,
si hablásemos mucho de las virtudes y no las conociésemos, porque
pienso que la mayor de las virtudes es callarlas y que si las virtudes
se publican, se deshacen.
2.
Sabed que no hay virtud sin perfección,
ni perfección de virtud que no crezca con el sufrimiento, el dolor y el
sacrificio, porque éstos disponen al alma para la meditación y ésta
os hará estar todo el día en contemplación altísima
y serena.
3. Acrisolad
vuestras virtudes con trabajos, sacrificios y servicios a Dios y al prójimo.
Acrisolad vuestras virtudes en el fuego del sufrimiento, la pobreza, la pureza,
la obediencia, las tribulaciones y el amor a los demás.
4. Seguid
los buenos ejemplos y las instrucciones recibidas en la casa-convento y alcanzaréis
ser un completo modelo de piedad, castidad, obediencia y de todas las virtudes,
y con la gracia de Dios alcanzaréis la sabiduría y la santidad.
5. Rechazad
los apetitos y pasiones y practicad las virtudes, porque los apetitos y pasiones
por las cosas del mundo producen en el alma oscuridad, fatiga, debilidad,
tribulación, bajeza, inmundicia, y por el contrario, el practicar las virtudes
producen en el alma luz, paz, amor, consuelo, limpieza, humildad y fortaleza.
6. Sabed
que la virtud es como la buena semilla que puesta en cualquier terreno como
haya quien la cultive crece, luce y se multiplica.
7. Practicad
con gusto la virtud de la pobreza, la castidad, la caridad, la humildad y la prontitud
en la obediencia. Gozad en el padecer y mortificad la vista, el gusto y el
oído como negación a las cosas de este mundo, porque para tener
a Dios en toda el alma no hay que tener para las cosas nada.
8. Practicad
las virtudes de forma regular, porque ello os producirá paz, consuelo,
luz, limpieza de conciencia, fortaleza y mayores deseos de amar y servir a Dios
y al prójimo.
9. Sabed
que el tener mucha oración, recogimiento y penitencia es fundamental, pero
el Señor también os pide aumentar las virtudes y ponerlas al servicio
del prójimo.
10. Haced
todos vuestros trabajos y servicios con amor, humildad, resignación
y paciencia y con ellos lograréis aumentar y fortalecer vuestras
virtudes.
11. Sabed
que para ser virtuosas tenéis que estar siempre insatisfechas con vosotras
mismas, porque siempre podréis alcanzar mayor grado de perfección.
12. Imitad
a los pacíficos en vuestros quehaceres cotidianos, porque los pacíficos,
con su alma en paz, se dedican a sembrar virtudes en este mundo.
13. Seguid
aumentando vuestras virtudes y disminuyendo vuestras feillas inclinaciones, porque
sabed que el mayor mérito no reside en no tener tentaciones sino en
salir al mundo, a la calle, y enfrentarse a ellas con fortaleza, valor
y sabiduría y lograr vencerlas.
14. Sabed
que es más virtuoso que sirváis por amor a lo que hacéis
que por servir a lo que amáis.
15. Confiad
en el Señor y nunca penséis no puedo más, porque el Señor
no os pedirá más de lo que podáis dar de sí y
si os pide más, el Señor os ayudará aumentando vuestras virtudes
y fuerzas.
16. Afrontad
valerosamente que por el mero hecho de ser mujeres virtuosas y de recio temple
sufriréis discriminación a la hora de ser juzgadas o examinadas,
porque los jueces son todos hombres.
ORACIÓN
¡Oh,
virtud! Qué soberana te elevas hasta verte reverenciada de los poderosos
del mundo, sin levantar envidia. Todos te estiman pero como es difícil
alcanzarte, no te desean.