Seguidamente y después de recibir los Santos Sacramentos y cumplir con
mucho y reposado tiempo con todas las cosas necesarias para morir como cristiana
y religiosa franciscana, se dirigió a las reunidas en presencia de su Director
Espiritual y dictó su Testamento Espiritual en forma de recomendaciones,
avisos, sentencias, consejos, pláticas y meditaciones que, una vez traducidas
y adaptadas al castellano actual y agrupadas, para su mejor comprensión,
estudio y divulgación, en capítulos, por materias afines, se exponen
a continuación.
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